Una historia de amor

Una historia de amor

DSC_0033Ana Esteche, flamante campeona mundial welter junior de la WBA, tras vencer a Mónica Acosta, revela su relación de pareja con una boxeadora.

Todos la conocen por “La Monita”, aunque se llama Ana Laura Esteche. Una chica simple como su boxeo, pero también temperamental, animosa y decidida en el ring como en la propia vida. La Monita había tenido ya dos oportunidad de conquistar la corona mundial, sin suerte. Las dos fueron en Barranquilla, Colombia, ante Enis Pacheco, por el título liviano de la OMB. Primero le dieron perdedora, en la segunda, fue empate, y en los dos casos, le quedó el gusto amargo de sentir que, en realidad, había ganado ella. Eso sí, aprendió una gran lección: “Para ganar un título hay que sumar muchos puntos, no dejar ninguna duda, no permitir que los jurados te saquen lo que hayas ganado en el ring, no hay que dejar dudas…”

Y, por cierto, La Monita –nacida el 6 de septiembre de 1990 en San Martín, provincia de Buenos Aires- no dejó dudas el sábado 18 de enero, cuando en San Clemente del Tuyú, una tranquila costa balnearia de la provincia de Buenos Aires, le puso sangre y fuego a su pelea y le ganó a Mónica “La Gata” Acosta. Tan claro fue el fallo que, antes de que lo leyera el anunciador Néstor Gambini, la propia Acosta tomó el cinturón que tenía en sus manos José Graglia, representante de la AMB en la Argentina, y se lo ofrendó a su rival, en un gesto lleno de hidalguía y nobleza. “Es tuyo, cuídalo, ganaste bien, que Dios te guíe”, le dijo Acosta, palabra más palabra menos.

 

El fallo fue así: Néstor Savino votó 99-91 mientras que tanto Manuel Véliz como Javier Geido, le dieron 98-92. “Ahora que conozco el fallo gracias a ustedes, porque en el ring no escuché nada –dice la nueva campeona-, me alegro más todavía porque le tenía miedo a los jurados, pero me equivoqué. Es que Mónica es una campeona importante y tuve miedo de que le dieran una mano a ella”.

DSC_0053Esteche, ahora, suma 10 peleas ganadas, con 2 KO a su favor, 3 derrotas y un empate. Mónica Acosta, a su vez, queda con una campaña de 19 victorias, de las cuales definió 5 antes del límite, 2 empates y esta derrota, a los 35 años, esla primera de su brillante campaña profesional. Mujer de fe –es predicadora en una iglesia evangélica-, seguramente buscará una revancha, pues es también ella una luchadora de la vida (fue mujer golpeada hace muchos años y esa triste experiencia la hizo volcarse al boxeo). Está casada con Roberto “El Pocho” Arrieta, campeón sudamericano de los súper plumas.

Pero detrás de la flamante campeona, hay otra historia. Junto a ella, en el festejo, estuvo Yohana Giménez, a quien todos conocen por “Yoki”, quien en esa misma noche, empató con Tamara “Polvorita” Núñez. Fue la segunda pelea de “Yoki” que ahora suma una victoria y un empate, mientras que Giménez ahora tiene tres peleas, una ganada, una empatada, una perdida. Aunque el peso ideal de “Yoki” es de unos 52 kilos tuvo que pelear con 53,700, para poder subir al ring. Su rival registró 55,300. “Yoki es muy pequeñita y a veces, aunque parezca mentira, después de un pesaje baja de peso en vez de subir”, afirma Ana.

Por si hacía falta, cuando terminó la pelea, Esteche le dedicó su victoria “A mi mujer… a mis padres, porque hace mucho que no les digo que los amo, a mi técnico, Walter Sosa, a Pileta… y a mi mujer…”

Esteche y Giménez son dos chicas de barrio, de la zona de San Martin, cerca de la avenida Márquez y la Ruta 8, en el conurbano bonaerense. “Nos conocimos hace unos años, en un gimnasio, pero ni nos hablamos casi, pero luego una vez empezamos a conversar… y, bueno, aquí estamos”, dice Ana Esteche.

“Mi mujer boxea y eso es bueno para las dos, porque nos cuidamos mutuamente, porque nos ayudamos para correr a las mañanas, porque las dos queremos llegar. Yo ya soy campeona, ojalá que con el tiempo le toque a ella”. Cuando le preguntamos cuándo se sufre más, Esteche no tiene dudas: “Una sufre más cuando la otra está peleando… Por esa misma razón, Pileta (el primo hermano de Marcos El Chino Maidana) no quería que fuéramos a pelear en la misma noche por eso, pero sirvió para que nos diéramos ánimo entre nosotras y por suerte, todo salió bien”.

DSC_0066Le preguntamos a la campeona el porqué de la dedicatoria a sus padres. “No estamos distanciados del todo, pero nos vemos muy poco… Cuando yo les conté de mi relación con Yohana, aunque en realidad todos la llamamos Yoki, ellos no me entendieron. Mi papá se llama Carlos, pero le dicen el Mono, a mi mamá la llaman Moni y, claro, yo soy la Monita, ja! Bueno, espero que con el tiempo esto se pueda solucionar, porque lo importante es la vida, creo yo, es ser feliz, y con Yoki lo somos”.

Viven humildemente, en una pequeña casita de los padres de Yoki. Tratan de vivir del boxeo, pero eso, se entiende, es muy difícil. “No me da ninguna vergüenza decirlo, pero a veces en la familia de Yoki, los hermanos hacen trabajos recogiendo escombros, y nosotras también ayudamos a recoger esos escombros, porque es una manera de ganar un poco de dinero…”

Ana Esteche, que tiene 23 años –Yoki, a su vez, tiene 25- está agradecido a la vida. “Don Osvaldo Rivero armó esta pelea y le estoy muy agradecida, igual que a Mónica Acosta, por haberme dado esta oportunidad, aunque confieso que todavía no me doy cuenta de que soy campeona mundial….”

Y así es la vida de Ana Esteche, quien junto a Yohana Giménez, forman una pareja de boxeadoras, una pareja que eligió su destino. Es la primera vez que una boxeadora argentina –y campeona mundial- cuenta su relación de pareja en público. “Es que nada hay que esconder”, dice. “Después de todo, la felicidad no se esconde, se comparte, y yo –nosotras- somos felices”.

 

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