AL HAYMON: UN GOLPE DE AUDACIA

DSC_0285Al Haymon y NBC firmaron un contrato que significa el regreso del boxeo profesional a la televisión abierta, en el ciclo “Premier Boxing Champions”

Nada hay como los clásicos, suele afirmarse. En el mundo de hoy, en donde el cable es casi tan común como encender la luz, o como tener un celular, la televisión abierta sigue funcionando. Y, por eso mismo la cadena NBC ha decidido darle un giro brusco al boxeo, tras unos cuantos años de sequía, de la mano de Al Haymon.

La noticia ya corrió de costa a costa de los Estados Unidos, teniendo en cuenta que, en el lanzamiento oficial, estuvieron presentes nada más ni nada menos que Ray Leonard, Thomas Hearns y Roberto “Mano de Piedra” Durán. Ellos, junto a Marvin Hagler –sin contar a otras estrellas como Pipino Cuevas, Carlos Palomino o Wilfred Benítez- formaron parte de una época, a mediados de los 80, que los aficionados recuerdan con gratitud y emoción. Sencillamente: no solo eran grandes, sino que se enfrentaron todos contra todos generando peleas inolvidables, la mayoría de ellas en el ya también legendario Caesars de Las Vegas.

“Soy un hombre de la vieja escuela”, afirmó Ray Leonard, quien será el comentarista del ciclo, denominado “Premiere Boxing Champions”, con los relatos del veterano Al Michaels quien, ya cerca de los 70, es toda una institución, como que ganó 7 Emmys.

En total, van a ser 20 transmisiones, que se realizarán de la siguiente forma: cinco carteleras estelares los sábados a la noche, otras cinco los sábados a la tarde, y el resto en NBC Sports Network.

Este regreso a los clásicos tiene un eje fundamental y es Al Haymon, el enigmático hombre de negocios que posee la firma de unos 150 boxeadores, incluyendo a Marcos “El Chino” Maidana o a Jesús Cuellar, en el panorama del boxeo argentino. Por supuesto hay que contar además a Adrien Broner, Keith Thurman, Leo Santa Cruz y Danny García, para dar algunos nombres.

“Es tan bajo el perfil de Haymon”, asegura Miguel Díaz, famoso cura heridas, argentino, radicado hace casi cuarenta años en Las Vegas,  “Que podría pasearse por el ring side una gran pelea en Las Vegas y muy pocos lo reconocerían, salvo lo que están metidos en el tema”. Y, efectivamente, son muy escasas sus fotos publicadas, de la misma forma en que, cuando se hizo el lanzamiento oficial del ciclo, Haymon prefirió sentarse en las últimas filas.

A su vez, Juan Larena –reconocido relator y conductor del ciclo de Combate Space, que lleva boxeo internacional a toda Latinoamérica, excepto Puerto Rico desde hace más de veinte años- agrega:

“Como un maestro de ajedrez, Al Haymon viene moviendo piezas en el mundo del boxeo desde que comenzó a ganar prominencia vía Mayweather. Hoy llena su estantería con boxeadores de gran talento… y otros no tanto, manejando cerca de 200 pugilistas. Ha sabido sacarle el jugo a su relación con Golden Boy mientras duró y a Showtime cuando le resultó necesario presionar a HBO. Pero ahora va por la gran jugada: arriesgando millones de dólares de su propio bolsillo compró espacio en la cadena NBC. El operativo es complejo, pero se presume que fundamentalmente contará con la colaboración de Richard Schaefer y los más cercanos colaboradores del ex-Golden Boy”.

DSC_0286La primera velada será el 7 de marzo en el MGM Grand de Las Vegas, con una doble cartelera de fondo en la que se van a medir Keith Thurman (24-0) con Robert Guerrero (33-2-1) y Adrien Broner (29-1) frente a John Molina Jr. (27-5).

Para el 11 de abril se anunció el enfrentamiento entre Lamont Peterson (33-2-1, 17 KO), campeón IBF de los welter juniors, frente a Danny García (29-0, 17 KO), titular WBC y WBA. Se esperaba que fuera un combate unificatorio de títulos, pero finalmente no habrá coronas en juego. “Mucha gente ha venido esperando esta pelea”, dijo Lamont Peterson. “Pero ahora será algo más que Danny yo sobre el ring, será volver al boxeo gratis por televisión abierta”.

Tras haber trabajado con Oscar De La Hoya –y continuar ligado, como se sabe, a Floyd Mayweather, quien continuará con su compromiso con Showtime-, Al Haymon decidió emprender su camino propio, aunque no posee licencia de promotor. Eso sí, cuenta en su haber no sólo con los boxeadores, sino también dinero para hacerlo, como que ofreció 20 millones de dólares de presupuesto a la gente de NBC.

Queda por ahora una decisión que no conocemos: quién o quiénes serán los matchmakers que se ocuparán de programar a los boxeadores o de “armar las peleas”, como suelen decirse en la jerga pugilística. O sea: aquel o aquellos que puedan ir organizando peleas competitivas, pero que también vayan formando carreras.

Así hizo Arum –para dar solamente unos ejemplos- con Ray Leonard, Miguel Cotto o el propio Oscar De La Hoya. Claro que detrás de Bob estuvo la mano y la sagacidad de Bruce Trampler, histórico hombre de Top Rank quien es hoy, como ayer, uno de los artífices del tema.

Sobre el asunto del matchmaker, comenta Sebastián Contursi, el hombre que asesora a Marcos Maidana: “En los últimos cinco años, Haymon trabajó casi exclusivamente con Golden Boy Promotions como promotor, por lo cual se apoyaba en Eric Gómez y Robert Díaz como matchmakers. Pero también tiene como hombre de consulta a John Beninati, un veterano que ha trabajado con Gary Shaw y otros”.

De hecho, en uno de sus tweets, Beninati expresó: “Se acerca un gran 2015. Estoy feliz de trabajar con Haymon”. Por supuesto, si ha pensado en algún otro consejero, hasta ahora no ha trascendido públicamente.

Volvamos al nuevo ciclo, el de Haymon Boxing. Los norteamericanos suelen preguntar, en casos como este: ¿Esto es bueno o es malo? Se sabe que lo que sea competencia leal, debe ser tomado como bueno. Y, aunque no todos confían en el éxito total del proyecto, la mayoría tomó la noticia con más que interés: con el deseo de ver grandes peleas.

Como dijo Adrien Broner, desde su punto de vista de boxeador: “Ahora me va a ver mucha más gente, porque es gratis, y todos van a poder admirar mi talento”, finalizó con su habitual modestia.

Los grandes combates que pusieron en el aire HBO y Showtime en la temporada pasada, arrojaron un promedio de 734.00 espectadores y 1 millón 200 mil dólares de recaudación cada uno. A su vez, ESPN 2 tuvo un promedio de casi 400 mil espectadores. La propia cadena NBC, en un intento efectuado junto a Main Events, marcó 763 mil espectadores en la televisión abierta y 221 en el cable NBC Sports Network.

Hay que agregar que NBC ha retransmitido –en forma diferida una semana o dos, después, se entiende- los espectáculos de Showtime. Claro que la gran diferencia será para el espectador poder ver gratis las peleas, mientras que los cables codifican los combates de primer nivel, a razón de unos 70 dólares por programa. “Estamos seguros que millones de fanáticos en todo el país nos van a agradecer ver a tantos buenos boxeadores sin tener que pagar”, aseguró Jon Miller, presidente de programación de NBC.

El año pasado no fue, justamente, el mejor en lo que hizo a grandes choques. Más allá del esfuerzo de Marcos Maidana frente a Floyd Mayweather en su primera confrontación, si por algo se criticó a Haymon fue porque algunos de sus más selectos boxeadores no tuvieron gran oposión. Ni Thurman, ni Broner, ni Danny García pasaron apremios sino que, por el contrario, no enfrentaron a rivales peligrosos.

Se podría indicar como un caso positivo, en cambio, el choque entre Marcos “El Chino” Maidana y Adrien Broner, en diciembre de 2013,  cuando “The Problem” subió al ring como favorito y bajó derrotado, sin su título y tras haber ido un par de veces a la lona…

Al respecto, Juan Larena puntualiza: “Esa es una parte fundamental del éxito – o la debacle – del primer año: todo dependerá de la calidad de los eventos. Los combates tendrán que ser competitivos… y mejor será que Haymon se olvide de maquinaciones pasadas, como por ejemplo el ridículo enfrentamiento de Danny García y Salka, que para mí, fue una de las vergüenzas del 2014”.

Ha llegado el momento, entonces, de prepararse para un ciclo nuevo, que alienta esperanzas de grandes peleas y el ascenso a la popularidad de nuevos nombres. “El boxeo tiene repercusión popular, pero más de un campeón podría pasearse hoy por Times Square sin ser reconocido”, afirma Lou DiBella.

DSC_0288“Haymon es uno de los hombres más inteligentes que he conocido en el boxeo en los últimos veinte años”, afirma Sebastián Contursi. “Y eso incluye nada más ni nada menos que a Bob Arum. Este emprendimiento es un desafío, pero queda en claro que el boxeo ha sido desde siempre uno de los más populares deportes en los Estados Unidos. Sin embargo, en una pelea entre pesos pesados como la de Deontay Wilder y Bermane Stiverne se alcanzó un pico máximo de 1 millón 300 mil espectadores. Para Showtime fue una buena marca, pero teniendo en cuenta que volvía el campeonato mundial de los pesados a los Estados Unidos, tendría que haber sido mucho más… La televisión abierta, al ser justamente abierta y gratuita, seguramente, llegará a rincones más profundos”.

De hecho, una de las peleas más vistas a través de la televisión abierta, fue la que Mike Tyson le ganó por KO en 3 a Buster Mathis Jr., el 16 de diciembre de 1995. Tyson, que venía de reaparecer frente a Peter Mc Neeley en Las Vegas (19 de agosto, descalificación en el primero) y de la mano de Don King, debió suspender el combate con Mathis por una lesión. La pelea, efectuada en el  Spectrum de Filadelfia, fue televisada en forma abierta con Fox y batió todos los records del canal, con 16.1 de rating, lo que significó, en su momento, 43 millones de espectadores.

La propuesta está hecha, y a lo grande, y jugándose por cierto muchas fichas. Como analiza Larena, “Salvo esporádicos intentos, en las últimas décadas nadie se animó a volver con el boxeo en gran escala a la televisión abierta de Estados Unidos y sólo el tiempo dirá si Haymon apostó bien sus billetes verdes… o los incineró en una quimera. Además, los broadcasters rivales no se quedarán con los brazos caídos y seguramente apuntalarán sus programaciones, sin tener necesariamente que recurrir  al boxeo para contraatacar en los ratings. El casi “invisible” Mr. Haymon le ha pateado el tablero a los promotores tradicionales y el ambiente está revuelto, pero lo concreto es que – en un futuro inmediato –  esto puede redundar en más y mejores opciones, no solamente para los aficionados al boxeo sino también para el público en general”, concluye Larena.

Floyd Mayweather lo bautizó “El Fantasma” porque aparece y desaparece, amante a ultranza del bajo perfil. Sin embargo, a la hora de apostar, Al Haymon lo ha hecho con decisión y audacia.

Suele decirse que sin audacia no se consiguen grandes objetivos. Ahora resta, solamente, sentarse frente a la televisión.

Y esperar.

Crédito: Carlos Irusta

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