Una victoria para mal de nadie

Una victoria para mal de nadie

 - Por Gustavo Nigrelli
El KO que le propinó el catamarqueño Miguel “La Joya” Barrionuevo al chubutense Adrián “Chucky” Verón el sábado pasado en el club San Lorenzo, en la denominada “Pelea del año” en nuestro país, permitió descubrir muchas más cosas que si hubiese durado los 10 rounds, o se hubiera detenido como se imponía reglamentariamente.

Todos –o casi todos- sabíamos que La Joya Barrionuevo le iba a ganar al Chucky Verón,aunque se la haya denominado “la pelea del año”.

Sabíamos –o suponíamos- incluso que lo iba a noquear. Se ignoraba cuándo y cómo, si sería arriba o abajo, paliza mediante o no, o si iba a haber alguna situación de zozobra previa. Pero quien más, quien menos, había coincidencia en el pronóstico, habida cuenta de los momentos de cada cual, y de la sospecha de que el Chucky tenía una fragilidad aún no descubierta.

Sin embargo, hasta el momento del KO en el 6º con las primeras dos buenas manos que llegaron a destino –zurda y derecha al oído y al mentón respectivamente, en swing y en cross- el match tenía una cierta paridad poco pensada. Es más; dentro de la lógica, Verón tuvo una mejor versión de sí mismo que Barrionuevo.

Y esto es un toque de atención para un hombre que quiere una chance internacional, en una categoría como la welter –es campeón argentino y lo retuvo ante el santacruceño-, donde abundan los mejores exponentes mundiales. ¿Está para ellos como pretende y como le prometió su mánager? (NdeR: el campeón welter CMB, donde está rankeado 10º, es Keith Thurman).

Es que La Joya subió sin plan A, B, ni C, o mejor dicho, su único plan era acertar alguna mano, porque también él sabía que conforme lo hiciera, se terminaba la pelea.

La pregunta es si esto lo sabían el Chucky y su gente. De ser así, doble mérito para ellos por agarrarla, pues por más que el que arriesgaba en teoría era el catamarqueño -que peleó de visitante y bajo organización del promotor rival-, Verón era el más débil, el que llevaba las de perder, y sólo podía apostar a una mano neta, para ver lo que pasaba con la resistencia de Barrionuevo. Pero era un bingo.

Sólo entró un cabezazo en el 4º, que le abrió una tremenda herida bajo la ceja derecha a la Joya y le puso dramatismo a una pelea que prometía más, agregándole una dificultad extra al catamarqueño, que debió sortear. Una prueba de temperamento –si se quiere- que aprobó.

Lo cierto es que lejos estuvo de ser el combate del año. Sí fue uno de los KO del año, y eso salvó la noche y la actuación de Barrionuevo. Pero dejó certezas insoslayables, porque gracias a ello muchas cosas quedaron crudamente claras.

Por empezar, que Verón no está para el máximo nivel, y que irse a USA a entrenar con Miguel Díaz es un mito para la gilada, a la que se pretende engañar con el verso de que “entrenamos con sparrings de gran nivel”, sin dar siquiera un solo nombre.

Que si fue noqueado como local y con viento a favor, la revancha que firmaron para dentro de 60 ó 90 días en Catamarca, como visitante, carece un poco de sentido. Es más; hay que ver si es conveniente para el propio Chucky.

Que su nivel de absorción es limitado, tanto abajo como arriba. (NdeR: al plexo lo noqueó el Chuña Romero, púgil de nivel medio). Y que tal vez haya sufrido una contusión cerebral –esto según la percepción del colega Marcos Vistalli, además médico neurólogo y especialista en boxeo- por la forma en que reaccionó al caer, donde sus vías motrices parecieron desconectadas del centro cerebral.

Lo mal que atendió el rincón de Barrionuevo su herida –máxime para un púgil de este nivel-, sin coagulantes ni los consabidos “trucos” para detener la hemorragia, cosa que pudo costarle la pelea.

La incorrecta actuación del árbitro Mario González en el momento del corte en el 4º, donde debió haber acudido al médico de guardia para que lo revise, e informar la causa del mismo: si cabezazo, mano, o no apreciable, para luego determinar un fallo acorde de verse obligado a detener la lucha por recomendación médica.

Tal vez eso era lo que hubiese sucedido, porque la herida era enorme y sangrante. Pero él inexplicablemente lo omitió.

Esa era la acción reglamentaria que hubiese correspondido. Quizás no la mejor para el espectáculo, que recién se armaba, y que podía dejar a todos con las ganas.

Mas no hubiese sido KOT a favor de Verón -como se dijo- si se detenía. No en ese momento, ni si se paraba después –en el caso de que el médico diera el pase-, salvo que el árbitro hubiese visto una mano que no existió.

Correspondía en cambio 1 punto de descuento para el Chucky si la pelea seguía y el árbitro hubiese visto el cabezazo, o descalificación si se detenía.

Ido a las tarjetas si se paraba sin que estuviese claro el origen del corte –en ese caso sin descontar puntos-, o si se detenía después, ya sin influir si la herida la produjo un cabezazo o una acción dudosa.

Pero nos hubiese privado de ver un hermoso KO. Y de apreciar todos estos detalles que pueden tenerse en cuenta si pretendemos jerarquizar más este deporte.

Pero por sobre todo, hubiese dejado con las ganas al boxeo argentino de ver por fin una pelea esperada que ambos tuvieron la valentía de afrontar, y que quizás no se repita en los demás casos. ¿Se habrá sentido el árbitro en esa disyuntiva de elegir entre el espectáculo y el reglamento, a veces tan reñidos?

Lo más cuestionable fue que si bien no había pasado mucho, dentro de la paridad, si había un ganador era Barrionuevo. Sin embargo, si se iba a las tarjetas, trascendió extraoficialmente que hasta ese momento los jueces lo tenían arriba a Verón.

Qué mal. Qué decepción.

La pregunta es por qué si en otros lugares –incluso en USA- se publican los guarismos parciales de los combates que terminan antes del límite, acá se guardan bajo 7 llaves, como secreto de Estado. ¿Hay cola de paja?

Lo bueno es que paradójicamente, a veces un error reglamentario pone las cosas en su lugar, y hace más justicia que el reglamento en sí, en especial cuando a éste se lo manipula desde un ángulo imperceptible. Enhorabuena entonces.

Más allá de victorias y derrotas, que se entienda de una vez que ésta es la esencia del boxeo.Para bien de todos -incluso de los vencidos- y no para mal de nadie. Porque cuanto antes y más fielmente se conozcan las realidades, más a tiempo se está para lo que haya que arreglarse.

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