Canelo – Golovkin: esta sí es la pelea del año

Canelo – Golovkin: esta sí es la pelea del año

 - Por Gustavo Nigrelli
Eclipsada por la promoción de Mayweather-McGregor, la del próximo sábado es la pelea que realmente esperan los verdaderos amantes del boxeo, con muchos ingredientes para disfrutar, además del estilo ofensivo de ambos. De lo que hagan sobre el ring dependerá que quede o no en la historia, pero desde el vamos es la gran pelea del año, por qué no del boxeo de esta década.

Esta sí es la pelea del año, boxísticamente hablando.

Podría ser de la década, o del siglo, si tomáramos solamente lo de adentro del ring y las potencialidades de ambos, no del marketing o promocional.

Es que el Canelo Saúl Álvarez y Gennady “GGG” Golovkin, mexicano y kazajo, además de disputar el título mundial mediano –por si fuera poco- unificado de la AMB, CMB y FIB que ostenta este último, dirimirán nada menos que el empírico cetro de mejor púgil libra por libra del mundo en la actualidad.

Y no sólo eso: lo harán prácticamente en la plenitud de sus carreras –hubiese sido ideal un par de años antes para Golovkin, aunque no para el Canelo-, cosa difícil de lograr en los tiempos que corren.

Pero además habría que hacer memoria para encontrar en una “pelea de la década”, o “del siglo”, a dos pegadores de las características de estos hombres, que se van a enfrentar el próximo sábado en el T-Móbile Arena de Las Vegas, y podremos ver por Space.

En las últimas consideradas grandes, siempre fue Mayweather contra otro, ya sea Pacquiao, de la Hoya, Cotto, Canelo, etc. Es decir, un boxeador como Floyd, contra –a lo sumo- un peleador, o directamente dos buenos boxeadores entre sí.

Y antes de eso era de la Hoya, sea contra el propio Money, o vs JC Chávez, Tito Trinidad, Mosley, o Hopkins, lo cual concluía algo similar: técnica en uno de ellos -o ambos-, pero no candela mutua como proponen Canelo y GGG.

Desde el retiro de Mike Tyson que entre los pesados ninguno protagoniza peleas del siglo o década como otrora, aunque las ha habido buenas, sin alcanzar tal categoría. Pero ni el propio Iron Mike tuvo como oponentes a pegadores de su clase en peleas del siglo, teniendo en cuenta que su máximo rival, Evander Holyfield, no lo era.

Ni la reciente Klitschko-Joshua, lo más cercano a un duelo entre pegadores, puede incluirse con total certeza en esta clase selecta de peleas como para competir con la que se nos viene el sábado.

Haga ud memoria a ver cuál fue la última “pelea del siglo” o “década” que recuerda entre dos pegadores, dos noqueadores, dos hombres de ataque, y verá que quizás llegue hasta Tyson-Lewis –aunque con un Tyson versión terrenal-, como la última.

Descartamos de la Hoya-Trinidad por no considerar al Golden Boy como un noqueador puro, aunque llegaba al nocaut por su buen boxeo y depurada esgrima ofensiva, sin ser un pegador nato.

Hubo grandísimas en los ’80, con las epopeyas entre Hearns, Hagler, Durán, Leonard, Pipino, y yendo más atrás, con las de Sal Sánchez y Wilfredo Gómez o Danny López, con Zárate-Wilfredo Gómez, o Zárate-Zamora. Más no estaba tan en boga el slogan de “pelea del siglo” como lo está ahora, salvo cuando peleaba Muhammad Alí, ya sea con Foreman, o con Frazier.

Tampoco existía entonces el honorífico y abstracto título de mejor libra por libra, ya que tácitamente era algo reservado al pesado de la época, que por mucho tiempo pareció ser propiedad exclusiva de Alí. Más Alí tampoco era noqueador.

Hubo no obstante duelos entre pesados grossos, como Holyfield-Bowe, Klitschko-Lewis, Bowe-Golota, y más atrás Holmes-Shavers, o Foreman-Frazier, todos peleones, pero no denominados del siglo, ni décadas, ni de años, quizás.

McClellan-Nigel Benn fue un duelo entre noqueadores –también medianos-, lo mismo que McClellan-Julian Jackson, pero ni siquiera se vendieron como peleas del año.

Estamos hablando siempre de las consideradas en lo previo con este selecto cartel, independientemente de cómo hayan sido luego. Obviamente que de acuerdo al producto consumado quedarán o no en la memoria luego. Pero en este análisis previo no es al espectáculo brindado en sí a lo que nos referimos, pues eso tiene otro ránking.

Canelo y Golovkin son dos pegadores, cada cual a su estilo: GGG más explosivo –quizás-. Y Álvarez, más demoledor paulatino. Pero por si esto no alcanzare, son además dos aguantadores, que encima boxean bien.

En tal planteo abstracto, ¿quién será el que se imponga? ¿Quién es el favorito teórico? ¿A quién apostarle si uno debiera jugar un prode, y en base a qué argumentos?

La lógica dice que cuando se enfrentan dos pegadores, más allá del momento de cada cual, de sus respectivos entrenamientos, y de cómo lleguen al combate –cosa que solo ellos saben y jamás dirán antes de tiempo-, gana el que más aguanta; no el que más pega.

¿Pero quién es el que más aguanta? Da la sensación de que el Canelo es algo más sólido en ese ítem, y que estuvo en su carrera más probado, con mayor nivel de oposición que el kazajo: Khan, Cotto, Lara, Mosley, Cintrón, Trout, y el propio Floyd hablan por sí solos, aunque a ninguno puede considerárselo un “noqueador”. GGG, por su parte, tuvo a Jacobs, Brook, Lemieux, Geale, Murray y paremos de contar.

Claro que mientras Canelo se bancó a púgiles que brillaron en superwelter, e incluso en welter, Golovkin lo hizo contra medianos –salvo el caso de Brook-, su peso natural de toda su vida. Incluso de amateur, donde combatió en 75 kg y fue Plata olímpica en Atenas 2004, con 350 peleas en tal terreno y sólo 5 derrotas (345-5 su record), sin haber visitado jamás la lona.

Digamos que en contextura física el kazajo tiene una ventaja sobre el azteca, pero a la vez éste subirá fuerte por no tener la necesidad de apretarse tanto en la dieta como quizás lo deba hacer GGG.

Sin embargo, lo que posiblemente más influya a la hora del match, sea la edad. Los frescos 27 años del Canelo, contrastan contra los peligrosos 35 de Golovkin, que nunca se sabe cuándo comenzarán a pasar factura, y recorrer la curva descendente del tiempo que no perdona a nadie.

Sería injusto despreciar la inteligencia y el plan estratégico del que muchos pegadores se valen para imponer sus virtudes sin correr riesgos ante alguien similar, pero algo dice que esta vez, lo que más querrán exponer ambos será quién es más macho, quién pega más y se la banca más. Late que la estrategia sonará a debilidad, y que el orgullo de uno y otro relativizará ese crucial capítulo, al menos en el “plan A”.

No lo sabremos hasta que toque la campana y los veamos frente a frente. Lo que sí rondará en sus mentes y corazones será la sensación de rencor: en la de uno (Golovkin), por haber sido rechazado en su mejor momento, y en la del otro (Canelo), por haber sido acusado de cobarde, que en su escala de valores debe ser la peor de las ofensas.

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