La razón de la equivalencia

La razón de la equivalencia

Las equivalencias en el boxeo, al igual que un medicamento, usadas en exceso y mal puede ser algo perjudicial. Por eso es necesario conocer cómo y cuándo aplicarlas, para proteger al púgil sin coartar su libertad de trabajo, ni invadir sus derechos.

dece una discusión en el seno de la FAB, que ya debió haberse superado hace rato: la concepción, interpretación y regulación de las equivalencias.

Saber interpretar la regla, más allá de la palabra escrita, es un arte que requiere de profundo entendimiento, sentido común y hasta formación cultural, algo difícil de aunar en una misma persona, razón por la cual la FAB posee una Comisión especial dedicada a eso, que así y todo no siempre está de acuerdo, y cuando es consultada a pleno, genera profundos debates.

Lo que no puede ignorarse es el concepto empírico de la misma. No estaría de más entonces empezar por aclararlo, definiendo ante todo qué es y para qué existe la equivalencia:

El sentido de la aplicación de la equivalencia tiene que ver con la protección de la salud del boxeador, no con el posible resultado de una pelea.

Y menos que menos responde a los números fríos de un record, por lo cual, alguien que analiza las mismas comparando números en vez de nombres, características, y momentos, sabe poco y nada del tema.

Tocamos el asunto porque de pronto en la FAB se la agarraron con la interpretación de cuándo considerar “fondista” a un púgil o no, malinterpretando una regla, que más allá de tener un significado concreto, es arbitraria y hasta modificable -si se quiere- de un día para el otro, con sólo sentarse a tipear una disposición, que luego sea aprobada por el Consejo Directivo FAB.

Y que –como toda regla-, puede ir cambiando, acompañando la evolución de una actividad y de las personas que la practican, porque en esencia la ley es posterior al hombre y por ende a una sociedad, además de adaptarse a ésta. De lo contrario, en boxeo aún se seguiría peleando a puño limpio, o a 15 rounds.

Más allá de eso, especifiquemos: ¿cuándo un púgil es fondista? ¿Qué dice el reglamento?

Transcribiremos dos artículos del mismo –los conflictivos en cuestión- para que cada quien analice por sí mismo.

Se verá que el problema surge cuando se emplea la expresión “EN ESA CONDICIÓN”, al hablar de que el FONDISTA debe efectuar 3 peleas como SEMIFONDISTA. ¿Pero qué es un semifondista?

ART. 17 DE LA CLASIFICACION DE LOS BOXEADORES

17.01: LOS BOXEADORES PROFESIONALES SE DIVIDEN EN TRES (3) CLASES:

  • a) PRELIMINARISTA.
  • b) SEMIFONDISTA.
  • c) FONDISTA.

17.02: NINGUN BOXEADOR PROFESIONAL DEBUTANTE PUEDE PELEAR EN COMBATES SUPERIORES A SEIS (6) VUELTAS (PRELIMINARISTAS) Y PARA OPTAR POR LA CLASE SIGUIENTE (SEMIFONDISTA), DEBERA TENER REGISTRADAS NO MENOS DE TRES (3) PELEAS EN ESA CONDICION. IGUALMENTE PARA ACTUAR COMO FONDISTA SERA NECESARIO HABER EFECTUADO OTROS TRES (3) COMBATES COMO SEMIFONDISTA A OCHO (8) ROUNDS, SIENDO INDISPENSABLE NO MENOS DE SEIS COMBATES ENTRE LAS DOS (2) CLASES ANTERIORES.

ART. 24 DE LA DURACION DE LOS COMBATES

24.01: LOS COMBATES ENTRE PUGILISTAS PROFESIONALES, TENDRAN LA SIGUIENTE DURACION:

  • a) PRELIMINARES: DE CUATRO (4) O SEIS (6) VUELTAS DE TRES (3) MINUTOS POR UNO (1) DE DESCANSO.
  • b) SEMIFONDO: DE SEIS (6) U OCHO (8) VUELTAS DE TRES (3) MINUTOS POR UNO (1) DE DESCANSO.
  • c) FONDO: DE OCHO (8) O DIEZ (10) VUELTAS DE TRES (3) MINUTOS POR UNO (1) DE DESCANSO.
  • d) TITULO: TITULO O ELIMINATORIA POR TITULO, NACIONAL O PROVINCIAL, DE DIEZ (10) VUELTAS DE TRES (3) MINUTOS POR UNO (1) DE DESCANSO.

Expuesto esto, ¿un semifondista es aquel que pelea a 6 o a 8 rounds? Porque en un lado dice “8” y en otro “6 u 8”.

Hay quienes interpretan que es pelear a 8 rounds. Y no sólo es incorrecto, sino que tampoco es el espíritu de la regla, y explicaremos por qué.

La interpretación “espiritual” –si se permite el término- es que cada púgil tiene que hacer 6 peleas para recibirse de fondista: 3 como preliminarista y 3 como semifondista.

Y un púgil es semifondista después de realizar sus 3 primeras peleas en la única clasificación que puede hacerlo, es decir, como preliminarista. A partir de allí ya es semifondista, pelee a la distancia que pelee luego, que no puede ser nunca a más de 8 rounds. Luego de hacer 3 más, ya es fondista.

Sucede que el reglamento FAB es tan ambiguo en algunos casos, y está tan pésimamente redactado, que da lugar a interpretaciones erróneas.

Sin ir más lejos, en el art. 17.02 habla de “optar” por la clase siguiente, como si eso dependiera del boxeador, cuando en realidad depende del promotor.

Ni el boxeador, ni el reglamento optan por nada, por lo cual existe allí un yerro semántico.

Muchísimos púgiles tienen 10 o 15 peleas –incluso más- y nunca pelearon a 8. Y si lo hicieron, quizás no lleguen a tener 3 peleas a esa distancia. ¿Son aún preliminaristas entonces? ¿No pueden pelear por un título argentino, ni como fondo a 10 vueltas?

De más está decir que eso arruinaría al boxeo, y que es poner el carro delante de los caballos. Pero tan absurdo es este razonamiento, que si de pronto un boxeador que cumple con sus primeras 3 peleas, luego es programado a 8 en las siguientes 3 -como se supone que tiene que pelear un semifondista- y gana o pierde por KO en el 1º round, ¿ahí sí se lo considera fondista?

O sea, ¿sólo depende del número de vueltas a los que pactaron sus combates, independientemente de cuántos dispute? ¿Eso da más experiencia que si hace 3 peleas a 6 vueltas y terminan todas por puntos? Absurdo, y ridículo.

El reglamento lo que prevé es que un púgil se entrene y se suba a un ring en 6 ocasiones diferentes contra un rival de su nivel, para luego estar apto para disputar 10 vueltas, o títulos. Por supuesto, gradualmente. Pero lo gradual es una cuestión de lógica y conveniencia, no de protección. Y algo que maneja el mánager de cada cual, no el reglamento.

Pero más allá de eso, hoy en día en el boxeo argentino, salvo muy puntuales casos –en realidad, ninguno- todos pueden pelear contra todos, porque no hay un crack que pueda dañar a nadie.

Quizás deba excluirse a algún welter, como Diego Chaves, César Barrionuevo, tal vez Brian Castaño por su condición de campeón mundial. El resto puede ganar por KO 1, por puntos, o perder contra cualquiera, sin matar ni morir.

Mientras sean fondistas -única condición atendible-, además de respetar las equivalencias de peso que indica el reglamento y tener la licencia médica habilitada, no debiera haber objeciones.

No comprender esto tiene raíz en la testarudez, cuando no en la “papomanía”, enfermedad que consiste en ser “más papistas que el Papa”.

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