MUSICA PARA EL CHINO

DSC_0040Marcos Maidana estuvo presente en una fiesta de la Secretaría de Turismo, ofrecida para los periodistas y allegados. Y se dio el lujo de cantar con El Chaqueño Palavecino.

LAS VEGAS – El salón Rouge, ubicado en uno de los principales pasillos del MGM, volvieron a ser el ámbito de una fiesta en honor de Marcos Maidana. Fue así como la que se ofreció en mayo pasado: prácticamente todos los enviados especiales –en total, unos 15-, más amigos e invitados especiales. Estuvieron presentes el Cónsul General en Los Ángeles, Alejandro Casiró y el Subsecretario del Ministerio de Turismo Alejandro Schiavi, dieron la bienvenida. Y no sólo eso, sino que, en nombre del estado de Nevada, Chaunsey Chau-Duong, lo declaró Visitante Ilustre y le entregó la patente de un coche de Maidana.

Aunque el boxeador se hizo esperar un poco –después de todo fueron muchos los compromisos y detalles, teniendo en cuenta lo poco que falta para la pelea- la espera culminó de la mejor manera. Es que tras la aparición de Marcos Maidana, quien saludó a todos, llegó el Chaqueño Palavecino, quien acompañará a Marcos rumbo al cuadrilátero. Este popular cantante del folclore argentino, apasionado del boxeo –de hecho, hasta practicó en su juventud- no solamente cantó varias canciones, levantando a la gente, sino que fue acompañado por Maidana. El Chino gritó un sapucay, que es una expresión netamente oriunda del Litoral argentino.

DSC_0112Junto a Maidana estuvo Robert García, quien saludó al público, lo mismo que Sebastián Contursi. El periodista Darío Pignata estuvo a cargo de las presentaciones –con la colaboración de este cronista- y no faltaron, tampoco, Los Tekis, quienes acompañarán a Jorge Rojas a entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino.

Finalmente y a eso de las nueve de la noche, se fue diluyendo una reunión amable, diferente, distendida y en la que El Chino hasta tuvo tiempo de tomarse un mate. Hubo vino argentino, mucha cordialidad, muchos reencuentros y quedó flotando en el aire, la distendida y confiada sonrisa de El Campeón del Pueblo. Afuera, hubo pañuelos al viento, aplausos y mucha emoción. El Chino no está solo.

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