Narvaes y el poder de la vigencia – Por Gustavo Nigrelli

Narvaes y el poder de la vigencia

 - Por Gustavo Nigrelli
Su triunfo del sábado por KOT 7 frente al ruso Potapov, Nº 2 del ránking gallo OMB y 15 años más joven, ratifica su hegemonía de las últimas dos décadas en el boxeo argentino. Y la chance de una 3º corona mundial en distintos pesos, lo pone al borde de una hazaña histórica en nuestro país, que de lograrlo se sumará a otros de sus tantos récords. ¿Se lo seguirá discutiendo?

Pasó Maravilla Martínez. Pasó el Chino Maidana. Jamás se asentó Lucas Matthysse en el gran trono. Y salvo la Tigresa Acuña en el caso de las mujeres, con su Leyenda a cuestas, ninguno de los que acompañaban marcaron épocas.

El que todavía sigue es Omar Narvaes, que los precedió a todos ellos, y por lo que se ve, será el último en irse, ya que hoy con 42 años se mantiene vigente.

El sábado dio una cátedra en Obras ante el ruso Nikolai Potapov, y ganó una eliminatoria a la corona mundial gallo OMB al vencerlo por KOT 7, que disputará ente el sudafricano Zolani Tete, el campeón regular. Sería la 3ª en diferentes pesos, hazaña jamás alcanzada por púgil argentino alguno en versión masculina, ni siquiera intentada.

Las grandes discusiones en boxeo –y en cualquier otro deporte- comienzan cuando llega la hora de las opiniones, especialmente cuando se habla de gustos y selecciones.

Hay tantos caminos para elegir al mejor, que es necesario establecer un criterio. Y lo primero que hay que entender, es lo difícil que es comparar épocas, y evitar caer en la tentación de hacerlo. Que cuesta encontrar el parámetro más justo, con el agravante de que la información que se tiene en general de los protagonistas suele ser parcial, lo que influye en el juicio, pues no todos han visto las mismas performances de todos.

Por eso esta vez hablaremos de bien acá. Del boxeo moderno. Si se quiere, del post Luna Park de Tito Lectoure. O mejor, del nuevo milenio, que podría llamarse la Era digital, cibernética, virtual, donde Internet globalizó al mundo a través de una pc –ahora de un celu- y prácticamente todos pueden ver lo que sea en cualquier lugar del planeta.

Habría además que dejar a un lado gustos personales y camisetas, para objetivar lo más posible el análisis.

En ese camino, los números y las estadísticas cobran un rol destacado. El dato frío. Mas no debiera ser el único elemento, ya que la valoración visual, conformada por la técnica, la estética y la contundencia, en el caso del boxeo, debieran darle veracidad a los números.

La resultante de ese análisis es que Narvaes es el boxeador más representativo del boxeo argentino de este último período, sin el reconocimiento unánime, porque para muchos pierde en la comparación con Maravilla y el Chino Maidana, con argumentos atendibles, pero a la vez contradictorios.

Digamos que la repercusión, la fama, el rating y las bolsas que los púgiles perciben, son algunos de los que suelen tomarse como eje central en la discusión para relegar al Huracán, y en ese rubro por lejos lo superan varios, inclusive Lucas. Seguramente el Roña Castro.

Pero los mismos que priorizan tales criterios, se desdicen luego en otros casos, cuando advierten que tomando esos parámetros se llega a un resultado no deseado, ni veraz.

Con tal razonamiento, la pelea entre Floyd Mayweather y Conor McGregor debió ser la mejor de la historia, y el inglés estar considerado como mínimo entre el top five actualmente. Y Floyd ser más grande que Alí, o pelearle cabeza a cabeza.

Cierto es que falta un importante ingrediente que se toma en cuenta para redondear estos conceptos: el nivel de oposición.

Allí se esgrime que mientras Narvaes no enfrentó a ninguno de renombre -salvo excepciones-, los Maidana, Maravilla y Matthysse sí.

El problema es que por lo general en esas peleas estos perdieron. Y que ninguno alcanzó demasiada historia como campeón de un determinado cinturón, si es que eso cuenta a la hora de evaluar y jerarquizar una carrera.

La fugacidad de la mayoría contrasta con la vigencia de Narvaes desde 2002, con 14 años y medio de reinado ininterrumpido entre los moscas y supermoscas. ¿Qué vale más? ¿La permanencia o la explosión? ¿La constancia o el flash? Ese es el gran dilema.

Narvaes es una llama siempre encendida. Otros fueron un incendio efímero, mejor dimensionados hoy, a la distancia.

Pero a eso habría que sumarle que el chubutense tiene dos JJOO en su haber, y que desde el amateurismo viene haciendo historia, tanto como capitán y líder del equipo argentino, como estrella del mismo, ya que estuvo considerado entre los mejores moscas del mundo, incluyendo cubanos, mexicanos, japoneses y rusos.

Tomando los números, con su indiscutible peso, Narvaes es el 3º púgil de todos los tiempos en cantidad de peleas mundialistas realizadas, con 31, superado sólo por Julio César Chávez (37) y Bernard Hopkins (33). Pero sépase que de ellas, JC perdió 4, Hopkins 5, y Narvaes sólo 2. Y que tiene asegurada una más que lo elevará a 32, y de ganar el título a empatar a Hopkins en la subsiguiente defensa.

Eso no es todo. El Gran Omar, además de ser –en caso de victoria ante Zolani Tete- de los pocos púgiles en conquistar títulos mundiales después de los 40 años, es quien más defensas consecutivas tiene (27), superando las emblemáticas 25 de Loe Louis, y las 26 que posee JC sumando las de toda su carrera, que no fueron en forma consecutiva.

Sí. Narvaes tiene 27 consecutivas. Más que todos nunca jamás. Dirán que fue “contra nadie”, y puede ser. No estaban en su peso ni Mayweather, ni de la Hoya, ni Tyson, ni Holyfield. ¿Alguien se preguntó –o fijó- contra quiénes defendió su corona Joe Louis?

Falta decir que con el mismo nivel de oponentes, e incluso inferiores, no hay otro púgil que iguale o supere a Narvaes en defensas mundialistas buceando en todos los tiempos. Algún mérito debieran asignársele a eso quienes lo discuten, porque no es algo que parte de una opinión, sino de la irrefutabilidad de los datos.

Ahora bien; en cuanto a lo visual, que alguien ponga el 5º, 6º y 7º round del sábado pasado en su pelea ante Potapov, a los 42 años, y lo compare desprejuiciadamente con la performance de cualquier otro púgil argentino en su plenitud en cuanto a destreza y esgrima de ataque.

Los gustos pueden condenarlo, por supuesto, porque sobre ellos no hay nada escrito. La pasión también, porque pasa por otro circuito. Pero la apreciación técnica es una sola, y no tiene bandos, ni dueños, ni intereses creados.

Las camisetas y el fanatismo que queden para la tribuna.

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