NARVAEZ Y SU VIEJA COSTUMBRE, GANAR

El Huracán de Trelew fue el gran protagonista de la noche. El fallecimiento prematuro de su padre obligó a la postergación del combate y muchos nos preguntábamos cual seria el semblante anímico, irreprochable por cierto, de un boxeador que pasaba quizás por el momento más oscuro y difícil de su vida personal. Lo deportivo y el rendimiento de un atleta de alta competencia, cualquiera sea el deporte va de la mano del estado de animo.

El público que acudió al estadio estaba muy ansioso por la pelea central y por demostrar ese apoyo incondicional que solo puede aportar un fanático conmovido. Cada paso del Huracán hacia el cuadrado fue acompañado por muestras de afecto y una ovación cerrada explotó ni bien piso la lona del Luna acompañado por sus hermanos, su hijo y el resto del equipo que lo atiende.

La pelea en si pasó a segundo plano por un buen rato, tal es así que Narváez protagonizó los primeros cuatro asaltos muy por debajo de su nivel, como ausente, con la cabeza en otro lugar, lejos de Buenos Aires y cerca de Trelew. García tuvo ante si la posibilidad de deslucir al campeón y no desaprovechó la oportunidad, el mexicano le hizo honor a su apodo de “laberinto” y con movimientos simples, cambiando la guardia constantemente y en definitiva aprovechando la ausencia de Narváez, sacó algunas ventajas merecidas en estos primeros doce minutos de combate.

A pesar de no encontrar los caminos, Narváez siempre mantuvo la calma habitual que lo acompaña en todas sus peleas. Muy lentamente fue recuperando el terreno perdido en el primer tercio de la pelea y acomodando su boxeo a la exigencia de un rival muy complicado y de boxeo desordenado pero efectivo. Creo que la clave estuvo en que el Huracán pudo meter su cabeza en Corrientes y Bouchard y le dio una vuelta de tuerca a la poca actividad ofensiva que venia desarrollando hasta ese momento. Garcia advirtió rápidamente que la cosa se le empezaba a complicar y no tuvo la frialdad ni la experiencia para manejar el momento en contra que se le venia encima como una pared y comenzó a descontrolarse y a descuidarse en defensa.

Del quinto en adelante todo fue de Narváez, los golpes, los esquives, el centro del ring, las combinaciones y el golpe anímico para Garcia fue desgastándolo de a poco hasta destruirlo por completo. En el undécimo llegó la definición y Garcia ya no tuvo mas que ofrecer, tres caídas y a otra cosa, Roberto Ramirez Jr. decreto el KO efectivo en una pelea complicada al principio por el propio Narváez, lógicamente conmovido, y remontada en la segunda parte, también con Omar como protagonista, porque los grandes campeones son así. Alguna vez Monzón peleo en Europa a los pocos minutos de enterarse que le había matado a balazos a un hermano, también se quebró en pelea, pero tuvo en Brusa la palabra justa para darse cuenta que si el no remontaba el barrilete se iba todo al demonio. Esta vez el público del Luna y su aliento, su fervor y sus ganas le dieron el apoyo y el mimo anímico necesario para que Narváez se sintiera con ganas de revertir una pelea que se había complicado.

Leo Benatar – @leobenatar

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