NI UN MINUTO MENOS

Ni un minuto menos

Gustavo Nigrelli
Por Gustavo Nigrelli

La AIBA extenderá los rounds femeninos a 3 minutos, medida que la FAB adoptará. El CMB, que había ratificado los 120 segundos tradicionales se pronunció en contra, y estalló la polémica otra vez. Beneficios, perjuicios, ventajas y desventajas. ¿En qué se basa cada cual? ¿Y de qué lado estás, chavón/a?

Ni un minuto menos

 

Desde que el hombre se subió a un ring por primera vez, ya hubo detractores y abolicionistas del boxeo. Ni hablemos de las épocas a puño limpio, tan antiguas como la humanidad.

Y aunque el Marqués de Queensberry lo moderó hace 150 años creando las reglas del “boxeo moderno” -con puños enguantados entre otras modificaciones reglamentarias, tendientes a la protección del púgil-, los detractores siguieron esgrimiendo cientos de teorías científicas, tratados médicos y estudios neurológicos avalados por Universidades e Institutos de toda índole, que afirmaban la nocividad de su práctica.

Su propósito: abolirlo, discusión que un siglo y medio después es evidente que han perdido por nocaut, porque se ha demostrado lo errado que estaban pese a todas sus chapas y fundamentos científicos, que si van a parar a la basura nadie lo notará.

Lo curioso es que muchas veces, dentro del mismo mundo del boxeo que tanto luchó contra estos, se rescatan sus argumentos para oponerse a otros cambios y evoluciones propias del deporte y de los hombres.

Hasta ahora han obtenido idéntico resultado que aquellos, es decir, reveses contundentes que les devolvió la realidad.

Sin ir más lejos, una de esas batallas que perdieron fue la legalización del boxeo femenino que ellos querían impedir, asegurando que las mujeres no podían pelear, porque las mamas, porque el organismo femenino, porque el tema de la maternidad y del embarazo, porque las hormonas, las cervicales y la mar en coche, etc.

La cuestión es que la mujer hoy pelea y está vivita y coleando. Que los diferentes países  fueron despertándose al mundo deponiendo arcaicos preconceptos, y que los organismos internacionales fueron reduciendo su miopía convenciéndose poco a poco, adoptándolas, siempre años después que lo hicieran las demás Federaciones Nacionales, no antes.

Otra batalla, con idénticos argumentos abolicionistas, dramáticos vaticinios de muertes, o internaciones hospitalarias, acaban de perder cuando quisieron oponerse a que los amateurs pelearan contra los profesionales en los JJOO, recibiendo una rotunda desmentida a sus fundamentos, ya que el 99 % de los amateurs vencieron a los profesionales, algunos incluso por KO, dejándolos sin un mísero Oro, y con apenas un par de medallas baratas de las 40 que se repartieron los varones en las 10 categorías.

¿Qué habrán hecho con los estudios médicos y tratados científicos?

La AIBA (Asociación de Boxeo Amateur) acaba de anunciar algo que muchos pedían a gritos, y que era imperioso para edulcorar el aburrido e insípido boxeo femenino: extender la duración de sus rounds a 3 minutos –hasta ahora eran de 2- con un total de 3 asaltos por contienda.

Desde este espacio hace rato que se viene pidiendo ese cambio. “Un grito de liberación”, fue simplemente una de las columnas sobre el tema:

Diario Popular

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Boxeo femenino: un grito de liberación

La medida se anunció justo poco después que el CMB en su última Convención Anual hubiera ratificado la duración de 2 minutos para las mujeres. Y sabida es la puja político-deportivo-económica existente entre ambos organismos desde hace varios años. Un conflicto de intereses que camuflan con la cantinela de la salud.

Esto disparó una polémica donde ya se encolumnaron unos a favor y otros en contra. Entre ellas (en contra de los 3 minutos), sorprendió escuchar a la Tigresa Acuña, en una nota que le hizo el programa radial“La Sal del Boxeo”, conducido por los colegas Daniel Santibáñez y José Valera.

Da la sensación, tras escuchar a la Tigresa, que la agarraron por sorpresa, improvisada, sin profundizar el tema, y fue inducida sutilmente a una postura que luego quiso defender a los ponchazos.Aún resta saber si la FAB –que seguirá los designios de AIBA por alineación natural orgánica e institucional, como lo hace la AFA con la FIFA-, adoptará la medida para el boxeo amateur solamente, o también lo extenderá al profesionalismo femenino, ya que el presidente de la FAB, Luis Romio –que también intervino en la nota y lo cruzaron con la Tigresa- no lo supo explicar jamás.

Cabe aclarar que no es necesario que haya un título argentino en juego para eso, sino que alcanza con las peleas de 4, 6 u 8 rounds en general. Sí en cambio queda claro que en los títulos regidos por los organismos internacionales como el CMB, AMB, FIB y OMB, que no adopten la medida, se seguirá peleando a 2.

De todos modos, los cambios reglamentarios del boxeo profesional femenino argentino lo tiene que aprobar primero el Consejo Directivo de la FAB, y luego la IGJ. No la Secretaría de Deportes, ni ningún otro ente. Pero de ser así, se acortará el número de vueltas a un máximo de 8, quizás de 6.

Acuña se pregunta qué respaldo médico hay para aprobar tal cambio, que consideró “apresurado”, ignorando que hace años se está estudiando como ocurrió con otros, entre ellos, lo de sacar el cabezal.

Pero a la vez se contradice cuando aprueba que la medida se implemente para las amateurs. ¿En qué quedamos? ¿Se puede pelear a 3 minutos, o no se puede? Si puede una,  pueden todas, y más si lo hacen las amateurs. ¿O es que Marcela está hablando de una cuestión de conveniencia personal, adaptada ella como está a los 2 minutos?

No obstante, tales reglas son deportivas, no médicas. Quienes debieran demostrar la imposibilidad de combatir a 3 minutos, deberían ser los que suponen que es riesgoso. Pero por más teorías anatómicas y médicas que tengan, no hay jurisprudencia al respecto, salvo lo que ocurre en las MMA.

En las MMA, mucho más agresivo que el boxeo, donde además de sus golpes con guantes mucho más delgados se permiten patadas, codazos, rodillazos, reveses, luchas, estrangulamientos, llaves, golpes en el piso y quiebres de brazos –entre otras cosas-, las mujeres que allí intervienen -que no nacen de un repollo y son de carne y hueso como las boxeadoras argentinas-, pelean a 5 rounds de 3 minutos, y ninguna se murió ni sufrió accidente conocido a raíz de la duración de los asaltos.

Es el único parámetro existente y válido. Y más allá de la observación deportiva, se ignora en qué se basaron científicamente para llevarlo de los 3 rounds como era al principio, a los 5 como los varones. Pero siempre pelearon a 3 minutos.

A nadie escapa que la mujer tarda bastante más que el hombre en poner en marcha su organismo, por lo cual es más lenta naturalmente en todo. No posee la explosión del hombre, que pasa de 0 a 100 en segundos. Es algo que se evidencia hasta en la práctica sexual.

Con los 2 minutos, cuando está recién por entrar en ritmo, suena la campana y no hay forma a veces de fallar un asalto sin apelar al 10 x 10, prohibido aquí. Por eso la clave es acortar la cantidad de asaltos, no la duración de los mismos. Y el motivo es salvarlo de su desaparición por la falta de interés en su espectáculo. ¿Les parece poco?

La inicial regla de establecer 2 minutos por round fue simplemente por demagogia, con el fin de convencer a la sociedad deportiva y cultural para que acepte y apruebe el boxeo femenino que rechazaban –y aborrecían-, ya que los mismos que hoy dicen defenderlas -y que la Tigresa apoya-, hace 15 años afirmaban con la misma seguridad que su organismo no estaba preparado para boxear.

Mas dicha regla ahora atenta contra su subsistencia, pues no les permite crecer. Es hora de aggiornarse buscando la apertura que hoy no tienen.

Claro que los conservadores de siempre, que se han opuesto históricamente a todo se resistirán: primero lo hicieron con la reducción de los 15 rounds a los 12 que impulsó el CMB; luego con la colocación del cabezal amateur, con la creación de la FIB, de la OMB, de la WSB, de la APB; con la máquina de tanteo electrónico, con el boxeo femenino en sí, ahora con la eliminación del cabezal (que antes cuestionaban), con la fusión entre los campos amateur y profesional, y hoy, por supuesto, con los rounds de 3 minutos para las mujeres.

José Ingenieros, en su libro “El hombre mediocre”, supo extractar bien la puja entre conservadores (las velas de un barco) y los revolucionarios (el viento) para que se regule el ritmo y rumbo de la sociedad (la embarcación). Y llamó “Hombre Mediocre” a aquel que se atiene a las pautas culturales y científicas del “statu quo”, que siempre son el reflejo de experiencias antiguas, del pasado, nunca del futuro, al que no son capaces de ver.

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