SIN CONDENAS

Sin condenas

 - Por Gustavo Nigrelli
Malos arbitrajes y malas reglas decantaron en malos fallos en la noche del Mandalay Bay de Las Vegas, que incluía la revancha entre André Ward y Sergey Kovalev. Ni el uso de la tecnología evitó veredictos ridículos tras golpes ilícitos, que arruinaron el espectáculo y debieron haberse anulado. Inadmisible, y para rever, por respecto al público y al boxeo. No alcanza con rectificar los yerros, como se hará. La cuenta de protección de pie se pide a gritos.

El espíritu de cualquier regla plantea siempre una gran disyuntiva, que traduciremos en términos futbolísticos para su mayor comprensión: ante la duda ¿cobrar un gol ilícito, o anular uno lícito?

En Derecho sería el equivalente a castigar a un inocente o dejar afuera a un culpable.

En boxeo, ¿convalidar una victoria por golpe ilegal, o descalificar a uno lícito?

Estamos hablando del espíritu de la ley en caso de duda. El camino a tomar, cuando la alternativa no esté clara y la decisión que se adopte siempre parecerá injusta. ¿Quitar una victoria válida, u otorgar una inválida?

El espíritu de la regla es nunca se premiar a un infractor. Pero curiosamente, la decisión humana siempre –o casi siempre- es al revés. Y quizás sea lo correcto.

Mas en cualquier deporte es humillante para sus reglas que una victoria devenga de una acción viciada de nulidad, porque presume el fracaso de las mismas.

Pero en el boxeo en particular –uno de los más estudiados al respecto- existen armas para reducir lo más posible el margen de error, como el “sin decisión”, y mecanismos para dilatar el fallo lo más posible, como la cuenta de protección, el minuto de recupero en caso de golpes bajos, descuentos de puntos por infracciones a modo de sanciones intermedias, consulta a los jueces, etc.

Ahora se sumó la tecnología –Argentina fue pionera en la materia- que jamás dio resultado, porque las repeticiones televisivas no arrojan el juicio incluido, como sucede con el “ojo de halcón”, o el “foto finish”, sino que siguen dejando a la interpretación humana la revisión de las imágenes. Y en boxeo se agrega otro campo: el sonido, porque el tañido de la campana interviene a veces.

El sábado pasado en el Mandalay Bay de Las Vegas se dieron ambas situaciones, en dos peleas distintas, todas incorrectamente resueltas.

En una, el cubano Guillermo Rigondeaux ganó por KO 1 con un golpe después de la campana frente al mexicano Moisés Flores y unificó el supergallo AMB super con el interino.

En la otra, el yanqui André Ward hizo lo propio por KOT 8 ante el ruso Sergey Kovalev con tres golpes bajos alevosos, y retuvo las coronas mediopesado AMB, OMB y FIB.

En ésta nos detendremos, habida cuenta de que la primera no tiene aspectos por mejorar. La campana fue corta, la reacción del golpe, rápida, y nadie puede ponerse en la piel de nadie para saber si se escuchó o no, si se la pudo parar a tiempo o no, y si se exageró su efecto o no en el caso de Flores. Lo ideal hubiese sido un sin decisión, como al parecer rectificarán ahora, tardíamente.

La campana fue corta, la reacción del golpe, rápida, y nadie puede ponerse en la piel de nadie para saber si se escuchó o no, si se la pudo parar a tiempo o no, y si se exageró su efecto o no en el caso de Flores.

Pero en la segunda, el árbitro Tony Weeks, con pésimo tino, no sólo cometió la grave falta de no ver lo que le pagan por ver, que es todo cuanto sucede en el ring -eso incluye especialmente lo ilegal, máxime cuando es tan obvio y reiterado-, como fueron los golpes bajos que pegó Ward a lo largo de todo el combate. Fueron no menos de una veintena por debajo del borde inferior del cinturón, sin ser jamás apercibido ni sancionad

Particularmente los últimos tres consecutivos que contra un rincón le asestó a Kovalev a repetición, doblándolo en dos mientras se quejaba.

Sin embargo, eso, que de por sí es grave, no fue lo peor.

Lo peor fue que sin siquiera darle un minuto de recupero al ruso –las reglas permiten hasta 5 minutos para reponerse de tal acción, caso contrario se pierde por KOT- ni quitarle puntos al campeón, directamente paró la pelea y decretó el KOT a favor de Ward. ¿No podía haber hecho aunque sea una cuenta de protección?

No.

No.

No. No podía. Las reglas unificadas estadounidenses y las de todos los organismos internacionales –había 3 de ellos, AMB, FIB y OMB, aunque corrían las reglas unificadas- no permiten efectuar una cuenta de protección de pie, y Kovalev, pese a estar apoyado contra las cuerdas, y luego quedar sentado sobre ellas -eso sí hubiese sido considerado caída y admitía el conteo-, estaba de pie. Se sentó en las cuerdas recién cuando el árbitro paró el combate, aunque la acción fue casi al unísono.

Esa simple regla –la cuenta de pie-, a la que los organismos internacionales se resisten obcecadamente, hubiese sido la solución de semejante bochorno.

Que haya una regla intermedia que no obligue al árbitro -que de por sí es limitado y tiene las pulsaciones a mil-, a tomar una decisión drástica por SÍ o por NO en una fracción de segundo, tan extrema como dejar seguir, o parar el combate.Que haya una regla intermedia que no obligue al árbitro -que de por sí es limitado y tiene las pulsaciones a mil-, a tomar una decisión drástica por SÍ o por NO en una fracción de segundo, tan extrema como dejar seguir, o parar el combate.

Si Weeks no vio los golpes bajos, con una cuenta de protección hubiese tenido al menos unos segundos más para pensar y evaluar la reacción de Kovalev, y luego actuar en consecuencia, ya sea parándolo de todas formas, o dando el pase, u otorgando un tiempo extra de recupero al damnificado, para luego descontarle 1 punto a Ward de ser necesario, si es que no se salía demasiado “del libreto”.

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