TYSON RAMIREZ, A TODO O NADA

DSC_0271El argentino intentará el título mundial Interino FIB de los cruceros, vacante, frente al veterano Ola Afolabi. Será este viernes 10 en Benavidez, Buenos Aires.

“Estoy tranquilo, está todo bien, estoy tranquilo”, les dice a todos sus amigos y aún a quienes a lo mejor no conoce, Víctor Ramírez, más conocido por “El Tyson del Abasto”. En el hall central del hotel Cristóforo Colombo, en la zona de Palermo, se está por llevar a cabo la clásica ceremonia del pesaje.

¿Por dónde anda Ola Afolabi? El inglés aparecerá luego, casi en el momento justo de la revisión médica y la balanza. Es, en el sentimiento de la mayoría, firme candidato a la victoria, Ya se sabe que ser visitante suele ser una contingencia, y que no siempre ser local es una garantía.

La pelea, programa a 12 vueltas, será por el campeonato mundial Interino FIB, en la división crucero. Los dos han sido campeones mundiales. Víctor Ramírez, ante todo, es un pegador, que definió 17 peleas antes del límite sobre 21 victorias, con 2 derrotas.

Ola Afolabi, a quien le dicen “Kryptonita” tiene 21 victorias con 10 KO, 3 derrotas y 4 empates. Nació en Inglaterra, pero está radicado en Los Ángeles. Con Ramírez tienen un rival en común, Marco Huck. Fue Huck quien le arrebató la corona crucero OMB a Ramírez en Halle, Alemania, en agosto de 2009. Afolabi perdió tres veces con Huck, pero todos coincidieron en que en una de ellas, lo habían robado.

En los pasillos del hotel se pasea Carlos Martinetti, ex boxeador de gran línea y personalidad, hoy técnico de Ramírez. “Está mejor que nunca, está muy bien entrenado, necesitamos mucha velocidad, muchas combinaciones”, dice mientras se acomoda una gorra por décima vez.

DSC_0258Se espera a Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires y dueño del predio (“Villa La Ñata Sporting Club”) en donde se efectuará la pelea este viernes. Televisará TyC desde las 22,30, Llega Scioli, apurado como siempre, el pesaje es inminente.

Se sabe que Ramírez es fuerte y peligroso, pero que su temperamento, a veces, se convierte en su peor enemigo, Se ciega, tira golpes sin fijarse bien el

destino y se abre mucho. Es tanta su ansiedad por provocar la pelea, que se olvida de que los rivales también pegan. En su última pelea, en octubre del año pasado, frente al norteamericano Deon Elam estuvo a punto de perder por nocaut, pero se levantó y noqueó él, en el segundo asalto, en una de las peleas más vibrantes del año.

Afolabi, de mayor experiencia, es un experto en no dejarse pegar, de ritmo cadencioso, y con buenas combinaciones de manos, especialmente una derecha larga que, aunque parece anunciada, llega muy bien. Son hombres de alto tonelaje y todos los goles dañan. Afolabi no luce como noqueador pero es peligroso: a diferencia de Ramírez, él sí sabe a dónde y cuándo pegar.

DSC_0183Si Ramírez no logra establecer las condiciones en los primeros asaltos, seguramente a tener muchos problemas: Afolabi es mañoso e inteligente.

El referí será Peter Podgorski, de Chicago. Jurados, César Ramos (Puerto Rico), Alejandro López (México) y Ricardo Duncan (Panamá). El veedor, Aníbal Miramontes, argentino radicado desde hace muchos años en los Estados Unidos. El promotor, Osvaldo Rivero.

La pelea por el campeonato Interino está ampliamente justificada puesto que el campeón, el cubano Yoan Pablo Hernández está lesionado o sea que, cuando éste regrese, deberá darle la chance al vencedor de la pelea de esta noche. Tanto Ramírez a los 31 como Afolabi a los 35, saben que no hay demasiados caminos alternativos. En el caso del argentino la presión es mucha, ya que si ha logrado esta pelea ha sido gracias a los esfuerzos de Osvaldo Rivero, pero también de la cooperación de Daniel Scioli, quien justamente, lo bautizó “El Tyson del Abasto”.

Ramírez estuvo un tiempo alejado del ring por diferentes problemas personales. Y, cuando muchos creíamos que ya era un ex boxeador, no solamente volvió, sino que está noche volverá a tener una chance.

Difícil por cierto, pero chance al fin.

Subieron a la balanza, Ramírez registró 90,450 kilos y Afolabi, 90,150.

Luego, mientras los asistentes tomaban café y tortas diferentes, ellos volvieron a sus habitaciones. La suerte ya estaba echada.

Solamente resta esperar a la noche del viernes, cuando suene la campana.

Por Carlos Irusta

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