Viaje a Las Vegas

El viaje a Las Vegas

IMG_0028Salimos con Carlos Irusta el domingo 8 de septiembre por United Airlines, para ir a Las Vegas via Dallas. En el aeropuerto, tomamos con café con Miguel De Pablos, socio y amigo de Maravilla Martinez, quien nos contó, entre otras cosas, que Sergio volvería en mayo.

Luegos nos fuimos al avión, estábamos muy cansados porque ese domingo nos habíamos costado muy tarde luego de haber estado el sábado, en el Luna Park, en la despedida del querido Roña Castro, y con la presencia de Marcelo Domínguez, el Patón Basile y, claro, Roberto Durán.

Lllegamos a LasVegas el lunes a la mañana temprano y nos fuimos ambientando, en un Motel cercano –estaban todos los cuartos llenos- y preparándonos para el martes, cuando todo empezó con un gran desfile de boxeadores. Nos encontramos con Luquitas y todo el equipo, y fuimos a su enorme suite  para hacerle fotos. Estaba confiado y feliz. Durmió la siesta y yo segui con las fotos más tarde, en el gimnasio.

El MGM estaba como nunca, según decían los que tienen más viajes que yo. Irusta me contaba que le parecían las épocas de Mike Tyson. Claro, la pelea entre Floyd Mayweather y El Canelo Alvarez trajo a muchísimos mexicanos y había un tremendo interés por la pelea. Además, el anuncio de la pelea entre Lucas Matthysse y Danny García le dio más lujo al programa: Lucas era el favorito de todos.

Ese martes se hizo una conferencia de prensa de Floyd, en un teatro gigante del MGM, y ahí nos encontramos con Miguel Díaz y Juan Larena. De paso les cuento que estuvimos con Gustavo Zamudio, La DSC_0604Ragazza, Osvaldo Príncipi, Guillermo Favale y Mariano Oliveros, más don Horacio Pagani, siempre lleno de optimismo y alegría.

Irusta tuvo que emplear bastante tiempo por las tardes, porque tenía que hacer cámaras para ESPN, así que casi todos los días terminábamos a eso de las seis, siete de la tarde, Teniendo en cuenta que nos levantábamos a las ocho, no estaba tan mal.

El jueves nos encontramos con El Chino Maidana, que vino con su amigo Pileta y su representante, Sebastián Contursi. Fuimos con Zamudio a una noche de boxeo, también en el MGM, en donde apareció nada más ni nada menos que Mike Tyson (luego no lo volvimos a ver).

La semana empezó mal para la gente de Golden Boy, porque se supo que Oscar estaba internado. Nosotros conocimos a una rosarina, Florencia Jocou, que nos ayudó en todo. Ella lleva años viviendo en los Estados Unidos, en una compañía de relaciones públicas, una piba bárbara.

El viernes a la mañana, gracias al amigo Miguel Díaz, fuimos a las oficinas de Bob Arum, Top Rank, en un edificio enorme y hermoso, recién inaugurado. Don Bob nos recibió muy bien, charlamos un poquito de Tito Lectoure, del Luna Park, y luego Miguel Díaz nos hizo conocer el lugar que es, sencillamente, maravilloso y espectacular.

Luego vino el pesaje, el más grande del mundo, porque en un enorme escenario estuvieron Devon Alexander, El Chino Maidana, Amir Khan, Adrien Broner, Sugar Mosley, Jesse James Leija… en fin, la crema de la crema de los boxeadores de Golden Boy y Floyd Mayweather.

Había como diez mil personas en el estadio, y fue un acto extraordinario, un show increíble, con luces, pantalla gigante, música extraordinaria y además, el público que fue un espectáculo aparte. Los boxeadores dieron bien el peso y hubo que esperar a la noche siguiente.

Ese viernes nos fuimos a caminar por la calle principal, y nos dimos el gusto de comer en la vereda, tranquilos y felices con Irusta en un restaurante italiano, Bonannos: fideos con albóndigas, un vinito chianti (italiano) y una botella de agua mineral para disimular.

Así llegamos al sábado, una locura gigantesca, periodistas de todas partes del mundo, todo muy bien controlado, la gente pidiendo autógrafos, los pasillos llenos, y por supuesto, las peleas. Lucas aguantó todo lo que pudo con un ojo cerrado, cuando justo iba ganando la pelea, perdió, pero a lo campeón. Ojo que Danny hizo una pelea muy pero muy inteligente, nol le quitemos mérito. Y lo de Floyd es extraordinario en todo sentido, Canelo quedó muy lejos de él, porque Floyd le dio una clase de boxeo espectacular.

Terminamos tarde y el domingo intentamos recuperarnos. Toda la semana estuvo medio nublado y hasta con lluvias, pero el domingo salió el sol e hizo mucho calor. Caminamos mucho y al final, nos quedamos dormidos cuando volvimos al hotel. A las 8 y media de la noche, sonó el teléfono, porque Nico quería chequear el número, ya que a las 9 (o sea a la una de Buenos Aires, en Las Vegas eran cuatro horas menos) Irusta iba a salir por la radio.

Después volvimos a Bonanno’s, para la última cena del viaje, y luego nos fuimos a dormir, rendidos pero felices. Al otro día salíamos a las 11 de la mañana rumbo a Newark, en Nueva York, y de ahí combinamos a Buenos Aires, donde nos estaba esperando el querido amigo————. Hacía un fesquete bárbaro. Cuando nos despedimos con Irusta, nos dijimos que, después de todo, habíamos estado allì, con la esperanza de volver muy pronto, porque Las Vegas es algo único, increíble. Lástima, perdió Luquitas, pero la vida siempre da revanchas.

Galeria

Dejar comentario