UN VIAJE A TEXAS

Tratamos de repasar el dia de dia de una semana inolvidable

 

DSC_0057SALIMOS con Ramón Cairo el domingo 8 de diciembre. Cuanto presentamos los pasajes nos enteramos de una noticia poco agradable: como había habido una tormenta de nieve, el aeropuerto de Dallas estaba cerrado, o sea que el vuelo Dallas-San Antonio había sido cancelado.

Viajamos igual, claro. Tres horas de demora. En el aeropuerto, en la zona apta para todo el público, una cervecita Quilmes sale 65 pesos, una bicoca. O sea que, si tiene que ir a buscar a alguien, llévese provisiones, porque un sanguche de jamón y queso cuesta más o menos lo mismo…

Bueno, salimos (era más de la una de la mañana), viajamos, llegamos, junto con casi 80 médicos que iban a un Congreso de Cáncer de Mama que se efectúa todos los años en San Antonio. Como no se sabía si podríamos ir en avión, los médicos, a través de una tour conductor, intentaron alquilar un bus. Cuando les preguntamos que, si había lugar, si podíamos ir con ellos, la respuesta, con el mejor estilo de la solidaridad argentina, fue “Y… tenemos mucho equipaje”. Así que por suerte vino una empleada a American y finalmente la compañía reprogramó el vuelo original y a la tardecita finalmente llegamos al hotel Doubletree, a unos diez minutos del Marriot en donde estaría alojado el Chino.

 

DSC_0032UNAS HORAS más tarde, como por arte de magia, por no decir “arte de Contursi”, estábamos en la suite de Maidana, en el noveno piso. Ahí lo conocimos a Félix Ariza. También apareció, como no podía ser de otra manera, el inefable Pileta. Le regalamos revistas, El Chino posó para Cairo y luego fuimos a cenar a un restaurante italiano, invitados por Contursi: serenidad, confianza, optimismo y cautela, porque sabíamos todos que la pelea era difícil, pero no imposible.

A la mañana siguiente, bien tempranito, y abrigados –por suerte, el tema de la nieve desapareció por completo: mucho sol y aire agradable- visita obligada a El Álamo, la iglesia que fue bastión de una batalla tremenda y que John Wayne se encargó de pintar y adornar a su manera cuando dirigió y produjo la película del mismo nombre.

El martes llegaron doña Olga –la mamá de Maidana- con el doctor Walter Quintero y unos amigos santafecinos. Empezaba el clima, porque ya se veía a Broner haciendo payasadas en el hall del Marriot. El miércoles hubo un entrenamiento público en el Market Square –otro lugar ineludible, un tremendo mercado mexicano de artesanías de todo tipo-, y aparecieron los colegas… Osvaldo Principi por La Nación… el ya legendario Roberto Pettacci… Horacio Pagani (quien, a su paso, debió sacarse fotos con cientos de argentinos radicados allí y que, al verlo, no podían resistir la tentación)… Hugo Isaak y Ricardo Porta, que vinieron como siempre desde Santa Fe.

 

DSC_0004EL JUEVES hubo conferencia de prensa en el Marriot. Con la llegada de Juan Larena –quien transmitió la pelea por Combate Space- hubo cartón lleno. Y comida gratis, lo cual produjo una extraordinaria mejoría en Cairo, quien tras algún problema gástrico y un “Hoy me siento un poquito

mejor” se comió todo lo que había por ahí… Lo cual, al lado de lo que consumió el amigo Pettacci, fue casi como si estuviera Cairo sometido a un régimen naturista…

 

BRONER calentó el ambiente bailando mientras lo presentaban. Y luego dijo que “Respeto mucho a Maidana, es un gran boxeador, pero… le voy a patear el culo”, lo que provocó sonoras carcajadas del grupo de adulones (más de diez) que le festejaban todo lo que hiciera. Maidana se rio, confiado y tranquilo. Apenas un ratito antes, Richard Shaefer (ahora cabeza visible más que nunca de Golden Boy, luego de los problemas de Oscar) nos aseguró que “Estamos esperando a Lucas para hablar de su futuro… Sigo soñando en una pelea entre Lucas y Maidana”.

 

DSC_0013PARA EL JUEVES, llegó Hugo Basilotta, junto a su hijo Huguito y el Gran Jorge Morales. O sea, como suele decirse, cartón lleno. Mientras Cairo fotografiaba todo lo que se movía o respiraba, empezamos a palpitar el clima… el padre de Leo Santa Cruz nos contó que uno de sus hijos había estado a punto de morir y que Leo le había prometido que, si se mejoraba, él iba a ganar todas las peleas para él. Y no solamente se mejoró, sino que estaba el pibe, recuperado, por ahí, saludándonos (perdimos nuestra libretita de apuntes y nos quedamos sin un montón de datos… y eso que habíamos dejado nuestro mail anotado, por si pasaba algo así… perdimos seis meses de anotaciones y entre otros varios viajes).

Y apareció Alejandra Oliveras, muy seria, muy fría, muy distante. Y charlamos con Keith Thurman: “Felicitaciones a Diego Chaves, tiene mucho futuro, no estaba preparado para enfrentarme, me parece. Tiene cara de póker, yo le pegaba y nunca supe cuando le dolía…”.Y también charlamos con Soto Karass, a quien ya conocíamos desde su derrota ante El Chino. Y en su equipo apareció Mario Morales, aquel a quien Látigo Coggi le quebró el tabique nasal en la Federación, tras tremendo gancho en el tercero: “Como dolía, como pegaba el Látigo ese, mándenle un abrazo, por favor…”

EL VIERNES volvimos al Market Square para el pesaje. Este escriba, además, hizo algunas notas para ESPN, ya que fue justamente gracias a ESPNdeportes.com que junto a Cairo, estuvimos presentes en San Antonio. En la mezcla, privó el orden. Abrazo reglamentario con Jesse James Leija –organizador local junto a míster Battah, el mismo que organizó Thurman-Cháves y que quiere traer más boxeo a esta ciudad pueblerina y tranquila.

Leija, por supuesto, estaba con El Chino. Como casi todos porque, a decir verdad, salvo a los amigos de Broner a la mayoría le disgustaba tanta fanfarronería y desplantes (ojo: cuando le pedimos una breve nota, el muchacho fue respetuoso y hasta nos despidió con un abrazo, seamos justos).

Esa noche, tras la cena, salimos con Pagani y señora, Basilotta, Contursi y Cairo y paseamos a la vera del rio que cruza San Antonio y pese al frio, tomamos algo al aire libre, en un lugar sencillamente hermoso, que valió la pena conocer… Por supuesto, pasamos todo el tiempo pensando y hablando de los pro y los contra de la pelea y, finalmente, atentos pero también ilusionados, nos fuimos a dormir…

BUENO, después de la pelea llena de tremendas emociones, que culminó con la victoria del Chino, terminamos la noche en un Denny`s, enfrente al Marriot, en donde no venden una gota de alcohol… ¿Imagina comer fideos con salsa bolognesa… y A-GUA? Bueno, eso le pasó a este escriba quien,

por suerte, y cautamente, igual tenía en la habitación una botella de J&B (el doctor Iglesias dice que es muy bueno como cardiovascular y, obviamente, al médico hay que obederlo siempre).

DSC_0899Estábamos felices y excitados: Larena, Pagani y su señora, Principi y su camarógrafo, Contursi, Pettacci… Prácticamente, todos los que pasaron por el Alamodome, pasaron luego por ese Denny`s, abierto las 24 horas (igual que el “Tierra mía”, hermoso restaurante mexicano en donde fuimos a cenar más de una vez: buenos precios y trato de primera, un clásico de San Antonio).

No nos dábamos una cuenta absoluta de lo que había logrado el Chino, de lo que habíamos sido testigos, puesto que estas cosas –que se viven de vez en cuando y a veces, se puede pasar una vida entera sin haberlas podido vivir-, se agrandan con el tiempo…

Salimos ya de fría noche, fría y ventosa, en el Dennys un taxista trasnochado estaba justo a punto de arrancar y pudimos irnos rapidito para el hotel: había que escribir, había que mandar fotos, la noche fría, el abrazo con cada amigo…

Y, cuando abrimos la puerta del taxi, y ya era mucho más de la una de la mañana, el viento de Texas nos pegó en la cara y nos pareció sentir como una voz que, desde el fondo de la noche, nos dijo al oído: “Has estado allí, dale gracias a Dios”.

Y mirando al cielo efectivamente, con Cairo miramos al cielo antes de entrar al taxi, dándole gracias a Dios por poder decir, dentro de muchos años, “Yo estuve allí…”

CARLOS IRUSTA

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