Volver al futuro

Volver al futuro

 - Por Gustavo Nigrelli
Lentamente se está yendo la última camada de boxeadores gloriosos, y también la que la sucedió, que inevitablemente opacó la imagen del pugilismo nacional. Es tiempo del presente inmediato, el que ayer fue promesa. Pero a la vez también de ir espiando lo que hay más abajo, que será el futuro, y que trabaja en silencio para reverdecer laureles.

La poco relevante velada boxística del último finde, con un rival de apuro y sin títulos en juego (como exige -en lo posible- el nuevo contrato con TyC Sports), quizás haya sido de los últimos resabios del boxeo que se está yendo, el pobre, el herido por las circunstancias y coyunturas generales, tanto políticas como económico deportivas del país, y por ende, del pugilismo nacional.

La protagonizaron el entrerriano Gustavo “Perrito” Vittori y el veterano brasileño Leandro Mendes Pinto, y ganó el primero por KOT 4, casi sin público en la FAB.

Habrá algunos coletazos más, posiblemente, pero más esporádicos. Esa es la idea y la esperanza.

Sin ir más lejos para este sábado se esperan dos buenas presentaciones de púgiles argentinos en USA (Nuevo México), de esos con cierto futuro, que pueden convertirse pronto en realidades, ambos en la misma velada que televisará TyC Sports: el jujeño Juan José “Pitbull” Velasco (16-0-0, 9 KO, ex Cóndores) y el bonaerense Román “220 voltios” Reynoso, que enfrentarán a sendos rivales mexicanos.

El primero lo hará ante Juan García Méndez (25 años y 19-2-2, 12 KO), por el vacante título latino superligero del CMB (¿dará ese peso Velasco, que siempre fue welter y superwelter?). El segundo a 8 vueltas, frente a José Osorio (25 años y 8-3-1, 4 KO).

Román Reynoso tiene 26 y 20-1-2, 9 KO, pero hete aquí que Velasco, el de mayor futuro, tiene ya 30 pirulos, con un record de apenas 16-0-0, 9 KO. ¿Por qué siendo tan grande tan pocas peleas, y asoma recién ahora como promesa?

Resulta que el Pitbull peleó mucho tiempo para Los Cóndores, en la WSB de la AIBA, y lo hizo hasta en mediano (73 kg), en una categoría enorme para él, casi 10 kg más de lo que lo hará el sábado. Y pese a que tuvo buenas actuaciones, era superado casi siempre por potencia y envergadura física, dado que regalaba peso.

Fue lo malo de la WSB. El precio que hubo que pagar por la escasez interna en cuanto a variedad de púgiles y categorías. Eso decantó en la retención de valores en el amateurismo y una dura exposición ante púgiles más pesados, con destacado nivel internacional.

Lo bueno fue colocar 6 boxeadores en los JJOO de Río, y haber descubierto a los Melián, Yamil Peralta, Fernando Martínez y Alberto Palmetta. Incluso al propio Brian Castaño, que si bien zafó pronto de ahí, participó, e hizo su mejor pelea –única en el gran nivel- ante el ruso Sergiy Derevyanchenko.

Cuando nos queramos acordar, todos ellos rondarán también los 30 y recién tendrán apenas un puñado de peleas profesionales, salvo que se les agregue las que hicieron en la APB, que no son tantas, y en general son más perdidas que ganadas, empeorando su record.

Digamos entonces que esta camada que se viene ya dejó de ser “el futuro” del boxeo argentino para ser prácticamente el presente inmediato.

Es lo que hay, lo que quedó, la experiencia de un proceso que fue necesario y casi obligado para el boxeo amateur, e influyó en el profesional, porque lo abarcó sin abarcarlo, lo invadió sin explotarlo ni nutrirlo, y ahora hay que afrontarlo a medio vestir.

Estos serán los protagonistas del recambio urgente de quienes hoy agonizan aún soplando las cenizas para avivar débiles llamas. Los que obrarán lentamente la desaparición de los Vittori-Mendes Pinto como pelea estelar televisada. Porque ya son el presente, la actualidad, y es su hora, aunque no se haya puesto en práctica aún.

Dentro de una semana viene el gran peleón del año para nuestro boxeo. La que simbólicamente marcará un antes y un después de este nuevo proceso, el de borrón y cuenta nueva, porque chocarán dos realidades llamadas a ser figuras y pertenecen a distintos promotores, Margossián y Lewkowicz, quienes han acordado este pacto con revancha directa incluida en 3 meses, organizadas una por cada uno: Miguel “La Joya” Barrionuevo vs Adrián “El Chucky” Verón, por el título argentino welter.

Será en la sede del club San Lorenzo de Almagro.

Luego viene la eliminatoria mundialista de Omar Narvaes ante el ruso Nikolai Potapov en Obras.

También se presentará el bonaerense Marcelino “Nino” López en California, vs el ex campeón mundial superligero AMB, el mexicano Pablo César Cano.

Se viene Reveco, se viene Matthysse, se viene de nuevo Brian Castaño con otra defensa, reaparecería Jesús Cuellar, y a eso hay que sumarle las presentaciones de las mujeres, con sus respectivas defensas de títulos, y quizás algunos esperados choques entre ellas que nos están debiendo.

Pero nada de esto es el futuro, sino el presente, y un poco el pasado que se resiste a irse del todo. El futuro es otro, que hoy ni se ve, porque trabaja en silencio.

El futuro es Bs As 2018, por ejemplo, con los Juegos Olímpicos de la Juventud, con pibes de 17 y 18 años (Los Pitbull) como el destacado Brian Arregui, Josué Agüero, Jonathan Arumay, Abel y Agustín Chávez, entre otros.

Los que quizás sean primero los futuros “Cóndores” –NdeR: parece que este año no se intervendrá en la WSB, para robustecer la base- durante un par de temporadas, y luego pasen al profesionalismo, ya sea a la APB de la AIBA, o al tradicional.

El futuro también son pibes como Mirko Cuello, Marco García, Ariel Camargo, Tobías Reyes, por nombrar a algunos, unos un poco más grandecitos, otros más adolescentes, pero ninguno pasa los 20.

“Los Pitbull” pasaron de Cadetes a Juveniles este año, y el que viene, con 18, representarán al país en los Juegos de la Juventud.

Cuatro de ellos viajaron ya a Chile, para participar a partir del sábado de los ODESUR Juveniles, un torneo preparativo, previo a los Juegos, con un reducido grupo de atletas. Y viajaron los dos Chavez, Arumay y Agüero. Veremos qué tal les va.

Recuérdelos. Pero sólo anótelos en sobre cerrado, por ahora, para no marear a nadie ni cargarlos de presiones y responsabilidades. Se habla bien de ellos, pero lo tendrán que revalidar en su momento, como pasó con los Narvaes, los Maidana, los Maravilla Martínez y los Lucas Matthysse.

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